TENSIONES EN COLOMBIA: HERMANO DEL PRESIDENTE SE DEFIENDE DE ACUSACIONES

Juan Fernando Petro, hermano del presidente colombiano Gustavo Petro, negó rotundamente haber tenido contactos con narcotraficantes y extraditables detenidos en cárceles del país, al tiempo que alertó de la existencia de un "grupo de abogados" que engañaba a sus clientes cobrándoles hasta U$S2,5 millones para una supuesta reunión con él por sus excarcelaciones

En declaraciones exclusivas a DNEWS, la primera señal de noticias de Latinoamérica para Latinoamérica, el biólogo y filósofo colombiano pidió que la Fiscalía General de la Nación avance con la investigación en su contra porque, aseguró, «no van a encontrar una sola grabación» que sustente las sospechas que actualmente pesan sobre él.
   El mismo presidente Gustavo Petro le solicitó a la Fiscalía General de la Nación que investigue a su hermano por presuntamente haber ofrecido beneficios a narcotraficantes y extraditables.
   La versión de la denuncia indica que Juan Fernando Petro se habría reunido el 7 de junio de 2022 con 18 personas que llegaron con disfraces y fuertemente armadas a un reconocido restaurante de las afueras de Medellín. Pero el sospechado negó cualquier tipo de reunión.
   «Yo he trabajado directamente en el terreno de la paz en Colombia, y hacerlo implica tarde o temprano entrar en contacto con aristas complejas en el desarrollo de la paz. Estamos hablando de paramilitares, guerrilleros y del narcotráfico. Si queremos hablar de paz, toca tocar esas aristas peligrosas. Bueno, yo las toqué. Y eso es lo que me trae aquí. Nosotros planteamos que había que dialogar con todos los agentes de violencia para que tengamos paz en Colombia», dijo Juan Fernando Petro a DNEWS.
   El sospechado indicó que en los años en los que él llevó el discurso de la Paz Total en diferentes escenarios del territorio colombiano, muchos de estos agentes de violencia como narcotraficantes y extraditables escuchaban desde las cárceles y veían que les interesaba mucho coger de allí partes que les podían beneficiar a ellos.
   «Más allá de entrar a la cárcel La Picota hace un año para hablar de derechos humanos con políticos o parapolíticos que estuvieron relacionados con actos de corrupción hace 15 años atrás, nunca entré a un patio de extraditables y la Justicia de este país lo sabe», afirmó el hermano del Presidente.
   Y agregó: «Yo no he hablado con extraditables directamente.
  Pero sí en tantos territorios en los que hemos hablado, han estado escuchando campesinos, obreros, líderes sociales y abogados escuchándonos. Lo que yo sostengo es que los abogados llevaron a sus clientes, a los extraditables y narcotraficantes de las cárceles, nuestro discurso de la Paz Total. Ellos lo apropiaron y a través de los abogados quisieron saber más. Pues ahí el punto por el que me he metido en problemas más complejos».
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El peso del apellido.
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Juan Fernando Petro comentó que desde hace poco más de un año empezó a darse cuenta de que, su nombre, como hermano del Presidente y trabajando en cuestiones de paz, era utilizado por personas que cobraban 20 millones de pesos para generar entrevistas con él.
   «En Córdoba estaban pagando 800 millones de pesos para hablar conmigo. Eran intermediarios que negociaban en mi nombre. Eso me sorprendió. Se hablaba de un grupo de abogados que les cobraban a sus clientes en las cárceles entre 1 y 2,5 millones de dólares, diciendo que ese dinero era para mí porque yo podía sacarlos de las cárceles o evitar extradiciones», reveló.
   Y abundó: «Nunca yo hice ese paso con los abogados. Yo hablaba de paz total y de los gestores de paz. Nunca dije a un extraditable para sacarlo de la cárcel. Y pueden buscar cualquier grabación. La Fiscalía ya lo está haciendo. Es imposible sacar a un extraditable de la cárcel porque eso requiere un mecanismo internacional y nada menos que con los Estados Unidos, y solo lo puede hacer el Presidente de la República», afirmó a DNEWS.
   «Niego rotundamente haberme reunido con extraditables. Yo no entré a ninguna cárcel para reunirme con extraditables. A mí me filmarían con más razón. Todo un país tiene sus ojos encima para ver si respiro. Imagina lo que sería para mí entrar a una cárcel para hablar con un narcotraficante, pues eso se notaría», añadió.

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