Prejuicios y estereotipos en la moda. ¿Fin de una era?

El mundo fashion refleja de a poco las demandas sociales. ¿Son suficientes los cambios?

Un dedo acusador señala quien puede o no lucir determinada prenda; una modelo de piernas infinitas representa a una marca; los afamados “haters” destrozan en las redes sociales a los que se atreven a mostrar su cuerpo.

¿Sigue siendo la moda un sitio donde los prejuicios y estereotipos están a la orden del día? ¿Le importan a la mujer actual los mandatos sobre la imagen perfecta?

Los estereotipos en la moda existen y van a existir siempre, solo que van mutando de referentes. En la década del 90 eran las súpermodelos y ahora las influencers, que son otro tipo de modelo social”, dijo a Entremujeres Soledad de los Santos, decana de Ciencias Aplicadas en la Universidad Siglo 21 y diseñadora de moda. Para ella, este tipo de situaciones se reinventan: “Hay un punto en el cual la misma moda hace que cuando ese estereotipo es metabolizado por la sociedad, necesariamente se van creando y recreando nuevos estereotipos que se retroalimentan y reconstruyen nuevas formas de expresar la moda”.

Para la experta, en tanto, hay batallas ganadas y avances importantes al respecto. Según de los Santos, “los prejuicios los construyen las personas y, en su conjunto, la sociedad. Sin embargo, cada uno tiene diferentes formas de interpretar y vivir con esos prejuicios”. En ese sentido, añadió que actualmente “hay una gran evolución, hay otras libertades ganadas y hay prácticas de antes que hoy día son totalmente inadmisibles”.

Uno de los lugares donde más se manifiestan los prejuicios, las agresiones y la falta de tolerancia son las redes sociales. Comentarios en Twitter y en Instagram, por ejemplo, se vuelven virales debido a su carga negativa y “juzgona”.

Consultada acerca de si estas plataformas potencian una mirada cruel en el ámbito de la moda, la diseñadora sostuvo: “Mi perspectiva es que depende mucho de la personalidad de cada uno. Sin embargo, creo que hay etapas de vulnerabilidad mucho mayores, como por ejemplo, la adolescencia. Pero si te ponés a pensar, la moda es un detalle respecto de otras situaciones mucho más complejas en las que la sociedad está expuesta en las redes”.

Por otra parte, la decana afirmó que la mirada inquisidora hacia ‘la rellenita que usa calzas’ o la post 40 que usa minifalda, entre otras, existe “cada vez menos”. “El problema creo que es del otro. Es decir, el que juzga. Las que están dentro de esos ejemplos están seguras y felices con su decisión”, amplió.

La liberación de la mujer respecto a ese dedo acusador se entiende en un contexto donde la lucha por ciertas reivindicaciones femeninas ya son un reclamo colectivo. De los Santos mencionó que “hay colectivos femeninos que han acompañado la evolución de la mujer sobre estas prácticas que la alejan de lo ‘objetual’. La mujer está reclamando por derechos que hace no tantos años hubieran sido impensados”.

Por eso, concluyó que lo que sucede en el sector no es más que la consecuencia de lo que sucede en la sociedad, a nivel general: “Desde hace un tiempo a esta parte estamos siendo testigos de una nueva revolución femenina. La moda es un aspecto más: una mujer más liberada tiene un vínculo con su cuerpo y entorno mucho más evolucionado. Hoy día hablamos de cuerpos sanos (cuerpo, mente, espíritu) mucho más allá de la dieta de moda o el estereotipo. La mujer está en busca de una plenitud mucho más profunda y real”.

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