MÁS DE LA MITAD DE LA POBLACIÓN ESTUDIANTIL MUNDIAL NO TIENE CLASES

Más de la mitad de la población estudiantil mundial no asiste a las escuelas y universidades a causa de la pandemia del coronavirus, según un informe de la UNESCO, el organismo cultural de Naciones Unidas.
   Se trata de más de 850 millones de niños y jóvenes, cerca de la mitad de la población estudiantil mundial, que permanecen alejados de los establecimiento educativos.
   Esa situación se produce a causa de cierres nacionales efectivos en 102 países de escuelas y universidades, entre ellos la Argentina, y cierres locales en otros 11.
   Según la UNESCO, la cantidad de estudiantes sin clases se incrementó al doble en cuatro días, hasta el último martes.
   La organización alerta que “la escala y la velocidad de los cierres de escuelas y universidades representa un desafío sin precedentes para el sector de la educación”.
   En ese sentido, señala que “los países de todo el mundo se apresuran a llenar el vacío con soluciones de educación a distancia. Éstas van desde alternativas de alta tecnología, como clases de vídeo en tiempo real realizadas a distancia, hasta opciones de menor tecnología, como la programación educativa en canales de televisión o radio”.
   Para intentar paliar la grave situación, la UNESCO ha establecido un grupo de trabajo COVID-19, que tendrá como objetivo “proporcionar asesoramiento y asistencia técnica a los gobiernos que trabajan para proporcionar educación a los estudiantes fuera de la escuela”, mientras celebra reuniones periódicas con ministro de Educación de todo el mundo.
   Por otro lado, puso en marcha una Coalición Mundial para la Educación COVID-19, que reúne a asociados multilaterales y al sector privado, entre ellos Microsoft y GSMA.
   La coalición tiene como objetivo ayudar a los países a desplegar sistemas de aprendizaje a distancia a fin de reducir al mínimo las perturbaciones educativas y mantener el contacto social con los alumnos.
   La directora general de UNESCO, Audrey Auzolay, señaló que “la situación actual impone a los países inmensos desafíos para poder proporcionar un aprendizaje ininterrumpido a todos los niños y jóvenes de manera equitativa”.
   “Más allá de la satisfacción de las necesidades inmediatas, este esfuerzo es una oportunidad para repensar la educación, ampliar el aprendizaje a distancia y hacer que los sistemas educativos sean más resistentes, abiertos e innovadores”, dice la Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay”, añadió.
   La situación se complica a partir de la posibilidad de que se prolonguen los cierres de escuelas.
   Las principales dificultades pasan por la interrupción de clases, con mayor perjuicio para los alumnos en situación vulnerable y con menos posibilidad a recibir educación fuera de la escuela, y la nutrición que reciben muchos de ellos en los establecimientos escolares.
   También se cuentan los problemas económicos para los padres de los niños si pierden horas laborales para cuidarlos, la posibilidad de deserción escolar y el aislamiento social que pueden sufrir los alumnos.

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