LA UNION EUROPEA Y MERCOSUR RETOMAN LA DISCUSIÓN EN JAPÓN

Las negociaciones para un acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur continúan este viernes en Bruselas, con la vista puesta en Japón, donde los principales líderes de ambos bloques participan en una cumbre del G20.
   Los cancilleres de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay tomaron el miércoles por la noche las riendas de la discusión con los comisarios europeos de Agricultura y Comercio, así como con un vicepresidente de la Comisión Europea.
   “Ambas partes están trabajando arduamente para solventar las cuestiones pendientes”, aseguró el jueves por la noche una fuente de la institución encargada de negociar en nombre de la UE, al anunciar nuevas discusiones para este viernes.
   Entre las principales incógnitas por despejar se encuentra la oferta europea para la carne de vacuno, así como la protección de determinados productos europeos en los países sudamericanos, según fuentes conocedoras de la negociación.
   Pero los últimos días de negociación estuvieron marcados por los desencuentros entre los líderes de Francia, Emmanuel Macron, y Alemania, Angela Merkel, con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, a cuenta de su política ambiental.
   “El clima va junto con las cuestiones sociales, comerciales, no quiero hacer acuerdos comerciales con gente que no sigue el acuerdo de París [de 2015 sobre el clima]”, dijo el jueves desde Japón el presidente galo.
   Ambos líderes mantuvieron este viernes un encuentro “informal” y “amistoso” en Japón, según un portavoz del gobierno de Brasil, que expresó su esperanza en un acuerdo comercial “lo antes posible”.
   Merkel, en principio favorable al tratado, no había dudado tampoco en criticar el miércoles la deforestación en Brasil, a lo que Bolsonaro respondió diciendo que Alemania “tiene mucho que aprender” de su país sobre medio ambiente.
 


 Un largo camino
  


   Iniciadas en 1999 y retomadas de nuevo en 2010 tras un paréntesis de 6 años, la cuestión medioambiental se sumó a la lista de inquietudes europeas en la recta final de la negociación, junto al tradicional reclamo agrícola.
   Sin embargo, las recientes declaraciones a ambos lados del Atlántico sobre un acuerdo próximo hicieron saltar las alarmas entre agricultores y ecologistas europeos, obligando a los gobiernos de la UE a presionar directamente a la Comisión.
   Los mandatarios de Francia, Irlanda, Bélgica y Polonia enviaron este mes una carta al titular de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, para expresarle su “profunda preocupación” sobre el impacto de un acuerdo en la agricultura.
   Los dirigentes de siete países europeos, entre ellos España, Alemania y Portugal, respondieron con otra misiva a Juncker para expresarle los beneficios de un acuerdo, llamando a ambas partes a “hacer algunas concesiones finales”.
   “El contexto político está bastante cargado en Europa”, reconoció un diplomático europeo, para quien en muchos países resurge el debate contra los acuerdos comerciales, vivido años atrás con la negociación de un pacto con Estados Unidos.
   De no lograrse el avance necesario en Bruselas en la reunión ministerial, la negociación podría pasar directamente al más alto nivel, en los márgenes de la cumbre del G20 en la ciudad japonesa de Osaka.
   El presidente de la Comisión Europea tiene prevista el sábado una reunión en Japón con el presidente de Argentina, Mauricio Macri, que ejerce la presidencia pro-témpore de la organización sudamericana.
   Además de Macri y de su par brasileño, por el Mercosur, del lado europeo estarán los mandatarios de Francia y Alemania, así como de España, Pedro Sánchez, y de Países Bajos, Mark Rutte.
   Si se anuncia finalmente un “acuerdo político”, se abriría un período para chequear el texto jurídicamente y traducirlo a las diferentes lenguas, antes de su firma final, que debe contar con el aval de los 28 países de la UE.
   Un eventual acuerdo comercial que permitiría reducir aranceles en sectores como el automóvil o el agrícola entre ambos bloques sería uno de los mayores firmados por la UE, creando un mercado de 770 millones de consumidores.
   El comercio entre los países europeos y los del Mercosur se elevó en 2018 a casi 88.000 millones de euros, con la balanza comercial ligeramente favorable a los europeos en unos 2.500 millones de euros.

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